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Opeth - Heritage (2011)

Opeth - Heritage
Opeth logo
Suecia

Heritage

Progressive Metal
RoadRunner Records
2011


Temas

1. Heritage 02:05
2. The Devil's Orchard 06:40
3. I Feel the Dark 06:40
4. Slither 04:03
5. Nepenthe 05:40
6. Häxprocess 06:57
7. Famine 08:32
8. The Lines in My Hand 03:49
9. Folklore 08:19
10. Marrow of the Earth 04:19

Formación

Voces y guitarra: Mikael Åkerfeldt
Guitarra: Fredrik Åkesson
Bajo: Martín Méndez
Teclados: Joakim Svalberg
Batería: Martin Axenrot

Crítica

Estamos ante el décimo trabajo de los progresivos suecos Opeth. Sin duda, una banda que cada vez se hace más latente en el panorama musical, teniendo en cuenta la dificultad que tiene este estilo para llegar a todos los oídos. Su complejidad, su técnica, su variedad y dinamismo en cada uno de los diez temas hacen que este trabajo reciba una compacidad consistente y esté al nivel de bandas como Dream Theater.

A diferencia de cualquier trabajo anterior, Heritage proyecta un enfoque retro de los años 70 a sus temas, dando la sensación de no estar escuchando a los Opeth que todos conocemos. Sin ir más lejos, el primer tema que abre el álbum (de homónimo nombre), se trata de una pieza de piano lúgubre, en tonalidad menor y a un tempo muy lento, que nos induce a un ambiente melancólico y dramático.

Esta breve introducción da paso a The Devil’s Orchard. Un tema muy del estilo Opeth, con un Mikael Akerfeldt oscuro y unos espacios instrumentales que consiguen mantenerte en ese ambiente citado antes, y que no deja de evolucionar, de moverse. A veces cuesta comprender la dificultad que supone mantener al oyente con unos ritmos complejos, unos cambios de guitarra inesperados, que logran romper con toda línea repetitiva, trabajo característico de todo metal progresivo. Además no se trata de un tema puramente metalero, sino más bien tranquilo, más rock setentero, con unos teclados de la mano de Joakim Svalberg muy lentos y de acompañamiento. El tema al final va cobrando fuerza y estalla con un solo de guitarra agresivo para culminar de nuevo con la calma del inicio del tema.

I feel the dark sigue en la misma onda que el tema anterior. Comienza con unos punteados de guitarra acústica acompañados por la voz para luego ser potenciados por el bajo del uruguayo Martín Méndez. Los teclados vuelven a dar esferas en las partes instrumentales para dar color al ambiente del conjunto. A mitad del tema se rompe todo equilibrio para entrar unos acordes de guitarra desgarradores, también típicos en los temas de Opeth. Akerfeldt sigue con sus veros, como lamentándose, dando esas pinceladas de recitales dramáticos, con un timbre que logra transmitir y poner los pelos de punta. Cabe añadir que no da uso de sus voces guturales en ninguno de los temas, hecho que puede decepcionar a muchos seguidores de la banda o convencerles, sin duda se trata de un disco diferente y ciertamente arriesgado.

El álbum continúa con Slither. Aquí empieza la caña desde el primer momento, unos riffs con personalidad y una batería latente de la mano de Axenrot. A diferencia de los dos temas anteriores, el ritmo es lo que más se destaca, ni flojea ni se acelera, se mantiene de fondo de principio a fin, con un solo de guitarra demoledor a la mitad del tema que se empalma perfectamente con el estribillo, sin cambios drásticos. La canción, sin embargo, termina con un largo outro de guitarra acústica, para recordar el concepto en conjunto del álbum.

El quinto corte se trata de Nepenthe. Un tema tranquilo, con toques de Jazz, que tarda en arrancar para dar paso a un juego de instrumentos, que da la sensación de interpretar melodías improvisadas, pero a la vez forman una compenetración acertada. Incluso en la mitad del tema hay momentos de fuerza y de aumento de ritmo, pero luego vuelve a relajarse, dejando palpable que estamos ante un tema bastante tranquilo y prácticamente ambiental.

Continuamos con Haxprocess, un ejemplo de la particularidad y originalidad que tienen los nombres de las canciones de Opeth. Empieza con el mismo calibre acústico repetido a lo largo del álbum, una voz apagada y unos teclados de fondo respondiéndola, como si de un poema se tratara. Continúa con unos punteados de guitarra acústica que se van animando con una batería a contratiempo, una voz más potente y unos teclados más ambientales, pero sin dejar de ser un tema relajado, con mucho feeling y sentimiento.

El tema más largo del álbum es el que se abre a continuación. Estamos ante Famine, un corte que empieza con unos timbales durante un minuto y medio para dar paso a un piano lento, con silencios intercalados y un Akerfeldt impecable, recitando unos versos que serán acompañados por unos riffs de guitarras repetidos una y otra vez, pero no llegan a cansar, dándole dinámica y fuerza al tema. A lo largo del tema se experimentan varios cambios instrumentales con la aportación de vientos espontáneos, solos de guitarra limpia y pocos versos.

The lines in my hand empieza con unos ritmos más alegres que el tema anterior, pero en la misma onda, con una guitarra acústica que no deja de salirse, de dar protagonismo en todo momento y una voz cálida que recita en los momentos precisos. Al final del tema, se recurre a un ambiente más metalero, muy Opeth, cada vez con compases más fuertes, una batería más acelerada, pero de nuevo vuelven a apagarse de golpe para dar paso al penúltimo tema del álbum: Folklore.

El título del tema ya lo dice todo, una guitarra acústica empieza una melodía que más tarde se acompaña con una guitarra eléctrica en limpio y un bajo palpable. Un Akerfeldt ligeramente distorsionado se abre entre los instrumentos para continuar en una onda relajada pero a la vez con garra y personalidad. El tema, de más de ocho minutos de duración, culmina con una guitarra dramática, de melodía sencilla para terminar en un fade out. Sin duda, uno de los mejores temas del álbum en cuanto a complejidad y feeling se refiere.

Marrow of the Earth es el título del tema que culmina Heritage. Comienza con el mismo recurso utilizado en temas anteriores: guitarra acústica desoladora, melancólica, que nos da paso a abandonar ese mundo en el que llevamos inmersos desde la primera pista. Cierra perfectamente la obra, dándole ese toque dramático que no ha dejado de estar constante.

En conclusión, Heritage se trata de una obra de pura complejidad, incluso a veces de caos estructural. Se le ha de dar importancia a todo el trabajo que hay detrás para llegar a dar con melodías tan elaboradas y conectadas entre sí. Aún así, los temas embriagan un halo muy ambiental, muy relajado, que puede resultar monótono y aburrido a lo largo del álbum o incluso puede dar la sensación de no saber cuándo finaliza un tema y cuando comienza el siguiente, pues todos se parecen mucho entre sí. Desde luego hay que saber entender este estilo de metal para poder llegar a disfrutarlo y sin duda no bastará con escucharlo una vez para llegar a dicho fin.

Caleb
09/03/2012

21/05/2020
Lady Morte
15/05/2020
Susan Power
30/04/2020
Elisa C. Martín
24/04/2020
Marta Sacri
16/04/2020
Queenie (María)
20/03/2020
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13/03/2020
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20/02/2020
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14/02/2020
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07/02/2020
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