Leo Jimenez - 30 años tras el apocalipsis (2025)

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Heavy Metal
Maldito Records
2025
Temas
1. Desde Niño (con Patricia Tapia y Zeta)
2. Con Razón o Sin Razón (con Patricia Tapia y Zeta)
3. Volar (con Patricia Tapia)
4. Soy Libertad (con Patricia Tapia, Zeta, Mr. Korpa y Mero Mero)
5. Cielo e Infierno
6. Llévame (con Patricia Tapia y Zeta)
7. Mi Otra Mitad (con Patricia Tapia)
8. Mesías (con Mr. Korpa)
9. Vuela Alto (con Patricia Tapia y Zeta)
10. El Fin Del Camino (con Pablo García)
Formación
Voz: Leo Jiménez
Batería: Carlos Expósito
Bajo: Patricio Babasasa
Guitarra: Rufo Cantero
Guitarra: Cristian Juárez
Coros y voces: Patricia Tapia
Coros y voces: Zeta
Crítica
Treinta años no son poca cosa. Y en el caso de Leo Jiménez, esas tres décadas representan una travesía de evolución constante, entrega total y firme compromiso con una manera muy personal de entender el heavy metal cantado en castellano. El pasado 14 de septiembre de 2024, Leo celebró su trigésimo aniversario sobre los escenarios con un concierto especial en La Riviera de Madrid. Aunque en principio no estaba previsto su lanzamiento, finalmente una selección de diez temas ha sido editada como álbum, funcionando como cápsula sonora de una noche cargada de emoción, memoria y potencia.
El álbum, producido por el propio Leo y con labores de grabación, mezcla y masterización a cargo de Anti Hornillo, presenta un enfoque directo, honesto y sin ornamentos innecesarios. La intención es clara: capturar la verdad del directo, sin edulcorar, mostrando al artista tal y como es hoy, adaptado a las exigencias del tiempo, pero aún en plena posesión de su carisma escénico y capacidad vocal. Sin duda, la seña de identidad de este vocalista.
Acompañado por su sólida banda habitual —Carlos Expósito a la batería, Patricio Babasasa al bajo y los guitarristas Rufo Cantero y Cristian Juárez—, Leo comparte la noche también con un pequeño grupo de invitados de lujo que enriquecen el resultado final: Patricia Tapia y Zeta (ambos con un pasado reciente en Mägo de Oz), el vocalista Mr. Korpa y el guitarrista Pablo García (WarCry), todos ellos presentes en diferentes temas recogidos en esta edición.
El álbum se abre con “Desde Niño”, canción que marcó el arranque de la carrera solista de Leo allá por el año 2013. Aquí funciona como declaración de intenciones: la voz cruda, sin filtros, con una mezcla que pone en primer plano la fuerza interpretativa por encima del virtuosismo. Las bases —batería, bajo y guitarra rítmica— suenan nítidas y compactas, y Patricia Tapia entra con una brillantez inmediata, elevando el estribillo con sensibilidad y energía. En “Con Razón o Sin Razón”, uno de los puntos altos de La Factoría del Contraste (¡qué gran álbum, por cierto!), la banda se mueve con soltura entre el thrash y el hardcore. La versión aquí contenida gana en naturalidad, sin el brillo metálico de la mezcla de estudio, apostando por un sonido más crudo, más directo. Destaca la precisión rítmica de Carlos Expósito, que mantiene el pulso firme y agresivo.
El tercer corte es para “Volar”, perteneciente a la etapa 037; mantiene un tono más melódico, con gran protagonismo de Patricia Tapia, que aporta equilibrio y dimensión emocional. La estructura vocal juega con los contrastes entre dulzura e intensidad, sin perder pegada. Uno de los momentos más oscuros del disco llega con “Soy Libertad”, una composición con ambientación casi industrial y un fraseo tenso, que Mr. Korpa transforma con su aportación vocal poderosa y grave. El trabajo de guitarras en este tema se aleja de los clichés melódicos para construir un muro sonoro más cercano al groove metal o al metal alternativo, manteniendo una tensión constante.
Le sigue “Cielo e Infierno”, quinto corte de este álbum y single lanzado como tema independiente en años anteriores, que aquí muestra su lado más denso y atmosférico. Las líneas vocales se apoyan en un esqueleto instrumental robusto, con riffs pesados y un estribillo cargado de intención, que en directo gana profundidad. “Llévame” ofrece un necesario respiro, bajando el tempo y apostando por una atmósfera más emocional. La melodía principal de guitarra se envuelve con coros suaves y una combinación vocal entre Leo, Patricia y Zeta que muestra un cuidado especial en los arreglos. La producción en este tema es especialmente destacable por su capacidad para generar espacio y permitir que cada voz respire.
En “Mi Otra Mitad”, el ritmo se acelera de nuevo. Las armonizaciones entre Leo y Patricia funcionan a la perfección, construyendo una estructura vocal dinámica que se mueve entre lo melódico y lo dramático. Hay aquí una clara voluntad de mostrar variedad sin perder cohesión. “Mesías”, nuevamente con Mr. Korpa al frente junto a Leo, es una explosión de energía. Las guitarras entran en modo thrasher puro, con riffs agresivos y una base rítmica sólida como una roca. Es uno de los temas más físicos del álbum, con un sonido seco y directo que favorece el impacto emocional.
En la recta final, “Vuela Alto” despliega una estructura progresiva. Comienza con la voz de Zeta, que conduce la primera parte con una calidez inesperada. A medida que avanza, el tema gana cuerpo con la entrada de Leo y Patricia, que se alternan en un juego vocal muy cuidado. El resultado es una pieza épica y sensible al mismo tiempo, que actúa como antesala perfecta para el cierre. Ese final llega con “El Fin del Camino”, tema que cuenta con la participación de Pablo García (WarCry) a la guitarra solista. Es una despedida elegante, sin excesos, donde la emoción se impone a la técnica. Pablo entrega un solo sentido, perfectamente integrado, y la canción funciona como resumen y conclusión de una noche inolvidable.
Este álbum no pretende ser un grandes éxitos ni una muestra exhaustiva de lo vivido aquella noche. Es más bien una postal emocional, una selección personal que refleja no solo la trayectoria musical de Leo Jiménez, sino también su evolución como intérprete y como ser humano. Las imperfecciones, lejos de restar, suman: aquí no hay intención de esconder la realidad vocal del momento, sino de potenciarla desde la madurez artística. En tiempos donde todo se afina, se corrige y se pule hasta perder el alma, esta apuesta por la autenticidad es, en sí misma, una declaración de principios.
Para quienes siguen viendo a Leo como una de las grandes voces del metal en español, junto a nombres como Víctor García o José Andrëa, este disco confirma que el carisma, la capacidad de emocionar y la fuerza de una canción bien interpretada siguen siendo el núcleo del género. Con nuevo material de estudio previsto para 2026, este lanzamiento sirve como punto de anclaje: un repaso al pasado inmediato, una celebración del presente y una promesa de que aún queda mucho por decir… y por cantar.
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