SatanArise en Facebook
Crítiques, reviews, novetats de metal, discos, crítica i tracklist - Satan Arise

Suscríbete aquí!


Sinister + Helldrifter + Infernal Hate + Insaniam + Mito Convulsivo Supra Music Hall (Sevilla)

Kabrönes Las Ventas (Madrid)

Azrael + Sheratan Rock Titanium (Don Benito)

Silver + WARG + Attick Demons Urban Rock Concept (Gasteiz (Vitoria))

Werewolves - The Ugliest of All (2025)

Werewolves - The Ugliest of All
Werewolves logo
Australia

The Ugliest of All

Black / Death Metal
Prosthetic Records
2025


Temas

Fools of the Trade
I Want to Be Offended
Skullbattering
Unoriginal Sin
The Enshittification
Logorrea
Rats Versus Snakes
Slaves to the Blast
The Ugliest of All

Formación

Voz y bajo: Sam Bean
Guitarra: Matt Wilcock
Batería: David Haley

Crítica

Hay bandas que no buscan gustar, sino imponer. WEREWOLVES siempre ha sido una de ellas. El trío australiano formado por Sam Bean, Matt Wilcock y David Haley lleva años construyendo una reputación a base de crudeza, sarcasmo y devastación sonora, pero con “The Ugliest of All” parece haber alcanzado la destilación definitiva de su propio método. Este sexto álbum no solo es una reafirmación del concepto de “caveman death metal” —ese término que muchos han usado para definir su estilo—, sino también una declaración abierta de desprecio hacia cualquier noción de complacencia o sofisticación.

Lo primero que sorprende es la sensación de densidad inmediata. Desde los primeros segundos, el disco funciona como una ráfaga continua de rabia: riffs que muerden, una batería que se abalanza sin respiro y un bajo que resuena como si estuviera al borde del colapso. No hay introducciones, no hay atmósferas previas, no hay construcción progresiva. ¡WEREWOLVES entra a matar! La producción, deliberadamente abrasiva, suena como si estuviera diseñada para hacer daño físico. Como si lo que quisieran es reventarnos los tímpanos a la primera escucha. Muchos podrían pensar que es un defecto, pero no lo es, es la intención. Este es un álbum que no busca sonar bien, sino sonar hostil.

En discos anteriores, como “From the Cave to the Grave” o “My Enemies Look and Sound Like Me”, el grupo ya había demostrado una capacidad singular para equilibrar técnica con salvajismo. Pero “The Ugliest of All” lleva esa idea a su extremo más coherente. Aquí no hay espacios ni adornos; el trío se centra en el instinto puro, pero con una precisión quirúrgica. Cada riff está colocado para golpear en un punto concreto, cada redoble de batería suena como una detonación calculada. No hay artificio.

WEREWOLVES ha comprendido que su mejor versión es la más directa. La duración del álbum —alrededor de media hora— es perfecta para su naturaleza: suficiente para dejarte exhausto, sin llegar a saturar. Este equilibrio entre brutalidad y control técnico es el que convierte a “The Ugliest of All” en su disco más eficaz hasta la fecha.

En cuanto a sonido, Wilcock despliega una guitarra con riffs veloces, punzantes, sin concesión a la melodía. Las líneas de bajo de Bean no se limitan a reforzar, sino que empujan hacia adelante, rellenando cada hueco con un rugido omnipresente. Y Haley, como siempre, sigue siendo una máquina de precisión: su batería no solo sostiene, sino que define la identidad de la banda. Las explosiones de blast beats, los cortes abruptos, las aceleraciones inesperadas: todo suena humano y desquiciado a la vez, lo que da al álbum un pulso propio, una sensación de caos contenido. Tema a tema da la sensación de grito desgarrador proferido desde la parte más primitiva de nuestro ser.

El título no es gratuito. “The Ugliest of All” celebra lo desagradable. No en un sentido grotesco gratuito, sino como una reivindicación de lo antiestético frente a la pulcritud de la producción moderna del metal extremo. En una época en la que muchas bandas de death y black metal tienden a la limpieza quirúrgica o al exceso digital, WEREWOLVES apuesta por lo contrario: un sonido que suda, que sangra, que vibra como si estuviera grabado dentro de una caverna. Esta fealdad deliberada no es falta de recursos, sino una postura artística. WEREWOLVES ha construido su identidad sobre el rechazo frontal a cualquier tipo de pretensión. Sus letras, cargadas de cinismo, sarcasmo y desprecio por la estupidez humana, encajan perfectamente con esa estética: no hay espiritualidad ni trascendencia, solo un reflejo distorsionado del mundo real, retratado con la brutal honestidad de quien se ríe del desastre mientras lo provoca.

Si algo distingue a este disco de los anteriores es la nitidez con la que la banda ha conseguido canalizar su violencia. No se trata de tocar más rápido —aunque probablemente lo hagan—, sino de sonar más enfocados. Cada canción es una descarga autónoma que mantiene la intensidad sin perder identidad. La producción, a pesar de su aspereza, deja espacio para distinguir los elementos: la mezcla no busca claridad, pero sí impacto. La batería no acompaña: arrastra. Las guitarras no decoran: atacan. El bajo no sostiene: aplasta. Y la voz de Bean se eleva por encima del ruido con una autoridad casi cómica, como si el propio cantante se burlara del acto de gritar. Esa actitud, entre el desdén y la autoafirmación, resume el espíritu del álbum: una carcajada grotesca en medio del fin del mundo.

Puede parecer que la banda repite fórmula, pero en realidad lo que hace es perfeccionarla. Si “Die for Us” era un bulldozer sonoro, “The Ugliest of All” es un misil teledirigido. Más corto, más enfocado, más letal. Esta capacidad de autopurificación —de entender qué funciona y qué sobra— es lo que separa a WEREWOLVES de muchas bandas extremas contemporáneas. El resultado es un álbum que suena como la versión más honesta y despiadada de su propio lenguaje. No hay en él un intento de experimentar con géneros o de suavizar bordes. WEREWOLVES sabe perfectamente lo que quiere transmitir, y no le interesa la aprobación de nadie. Esa seguridad es, paradójicamente, lo que da al disco su aire de frescura.

La mezcla del álbum merece una mención aparte. El sonido general transmite una sensación de inmediatez: parece capturado en vivo, con un aire de incontrolabilidad que aumenta la tensión. No es una producción moderna de laboratorio, sino una grabación que respira, que satura, que distorsiona cuando debe hacerlo. Es un disco que parece diseñado para escucharse fuerte. No tiene sentido a volumen moderado. A bajo nivel, suena simplemente desordenado; a alto volumen, cobra vida. La saturación se convierte en textura, y la agresión se traduce en energía.

Por último, la temática lírica es inseparable de la música. WEREWOLVES sigue explorando su mezcla de cinismo, autodesprecio y misantropía. Las letras se mueven entre la burla social y la catarsis personal, retratando un mundo donde la estupidez y la arrogancia humanas son motivo de risa más que de ira. El humor negro es un componente central. En lugar de discursos apocalípticos o fantasías demoníacas, la banda se ríe de la decadencia contemporánea, del absurdo de la moral moderna, de la necesidad humana de ofenderse por todo.

Esa actitud insolente es la clave de su atractivo. WEREWOLVES no intenta ser “cool” ni trascendente. Prefiere ser desagradable, burlón, incómodo. Su ironía es tan cortante como su sonido, y esa coherencia entre forma y fondo es lo que convierte a “The Ugliest of All” en una pieza sólida. En este sentido, “The Ugliest of All” no reinventa el death metal, pero lo reafirma. Es una lección de contundencia: demuestra que la agresión puede seguir siendo relevante cuando se ejecuta con convicción. En tiempos de sobreproducción y algoritmos, WEREWOLVES suena a humanidad desatada, a un grito que todavía tiene sentido.

Jordy Stanley
12/11/2025

03/06/2023
Ruock en Ruoll Tales #3
02/05/2023
Ruock en Ruoll Tales #2
20/05/2022
Verónica
06/05/2022
Alicia Cortés
10/06/2021
Noemí
Inicio Noticias Críticas Conciertos Crónicas Entrevistas Satan Arise
Licencia Creative Commons
Satan Arise por www.satanarise.com se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.