Adventus - De mi corazón y otars miserias (2025)

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Metal
Maldito Records
2025
Temas
Bienvenido sea
Muerte en Espiral
En lo Peor
Inspiración
De mi corazón y. otras miserias
Nada a favor
Esencia
¿Cúantas lágrimas?
Ser yo
En paz
Formación
Teclados: Manuel Ramil
Guitarra: Dani Arcos
Bajo: Fernando Mainer
Batería: Nacho Arriaga
Voces: Ramón Lage
Crítica
Cuarto lanzamiento ya de Adventus. En esta ocasión, con un pequeño giro en cuanto a la formación se refiere, con la incorporación de Ramón Lage a las voces. Y es que poco se ha hablado de la salida de Delalma de Manuel Ramil (que es el principal artífice de Adventus), una banda relativamente paralela, y de la que se ha venido con Ramón Lage. Mejor. No está el mundo del metal nacional para peleas, bulos o polémicas.
Debo reconocer que soy un gran seguidor de Diego Valdez y me dolió su salida, pero las voces de Ramón también empastan a la perfección con ese dolor, con ese grito interno que necesita ofrecer Adventus. Y si además las mezclas, como sucede en "Nada a Favor", eso se convierte prácticamente en miel para los oídos.
Como decía, nueva etapa para Adventus, muy alejada de sus dos primeros discos más "warcryzados", pero no tanto de "Lo que trajo el viento", que sigue esta estela más triste y oscura, de la cual estamos ante la recolección directa del testigo. Recordemos que en la batería se encuentra Nacho Arriaga, en el bajo Fernando Mainer; Dani Arcos grabó las guitarras y los ya comentados Ramón Lage a las voces y Manuel Ramil al teclado.
Es un disco que merece ser analizado no solo musicalmente, sino que nos dice cosas, cosas importantes. Hay directores de cine que se expresan con sus películas, escritores que lo hacen con sus novelas y, sin ningún lugar a dudas, Manu se expresa en este disco desde lo más íntimo; desde lo más sincero y profundo de su corazón y consigue conectar con el oyente. Así que vamos a ello:
Tras una introducción con voz femenina y un marcado bajo de Fernando Mainer, donde nos invita a aceptar lo que nos sucede, el disco abre con su primer tema: "Muerte en Espiral". Con una letra sombría, utiliza la imagen de la espiral como metáfora de decadencia y repetición de errores. Abre de nuevo con el bajo de Mainer, una voz profunda y melancólica de Ramón hasta que estalla en un ritmo de metal pesado, con orquestaciones de teclado sombrías que refuerzan la sensación de caer sin control. Las guitarras de Dani Arcos suenan con una distorsión grave, cruda y desgarrada, afianzando esa idea del sonido lúgubre y oscuro. La voz de Ramón, en ocasiones quizá más rasgada de lo que nos tenía acostumbrados, le cae como un guante a las composiciones, demostrando el acierto de ponerlo al mando vocal.
Seguimos con "En lo Peor". Sonidos de teclado, con toque asiático, para desembocar en ritmos pesados, duros y machacones donde la guitarra tiene el peso mayúsculo. Un tema íntimo sobre tocar fondo pero resistir. La letra no se regodea en la victimización; más bien describe la crudeza del instante más bajo y la claridad que, paradójicamente, puede aparecer ahí. De nuevo, lo musical va de la mano de la historia, frases memorables como "Búscame en lo peor, es donde soy mejor" y un estribillo magníficamente optimista.
El siguiente punto llega con "Inspiración", corte musicalmente iniciado con un flanger de guitarra que desemboca en un riff pesado, crudo y potente. Ramón y la base rítmica ante el mundo, para hablarnos de la idea de la inspiración como algo tan deseado como traicionero: motiva, pero puede consumir. Tonos menores son los protagonistas de prácticamente la totalidad del disco y una apertura de alma total, de la mano de la música.
Tras la enfermedad cardiaca que ha mantenido a Manuel Ramil apartado de los escenarios y de la vida pública durante una cantidad considerable de tiempo, llega el tema que da nombre al lanzamiento: "De mi corazón y otras miserias". La letra alterna ternura y ácido desengaño, usando el corazón como centro físico y simbólico de heridas y decisiones. Cierra con una sensación de honestidad brutal, con un estribillo pegadizo y con uno de los pocos guiños a tonalidades mayores que nos encontramos, demostrando luz al final del túnel y esperanza. ¡Menudos músicos tiene Adventus para llegar a estos niveles de expresividad!
Como se puede deducir, "Nada a Favor" es uno de mis temas favoritos del disco y es que Diego Valdez es santo de mi debilidad y creo que hizo un trabajo espectacular en la tercera entrega de los chicos del nordeste; por eso no deja de ser un regalo tremendo ver cómo empastan las dos últimas voces de la banda, llegando a niveles de emoción que ponen la piel de gallina. Si alguna vez se diera la más mínima posibilidad de ver este dúo en vivo, allí que voy a hacer lo imposible por estar. El tema no es solo derrota, es una constatación de que las circunstancias no ayudan y, aun así, hay que actuar. Observa el entorno y acusa la falta de apoyos; hay rabia contenida y determinación amarga en un dueto espectacular, y no es la primera vez que ninguno de los dos vocalistas consigue arrancarme unas lágrimas de emoción. "Todo irá mejor" es el mensaje final que deja claro.
Para vivir una época en la que lo inmediato es lo que importa y lo queremos ya, y lo que pasó ayer ya no solo forma parte del pasado sino que cae en el olvido y, por lo tanto, es difícil dejar huella, la duración del disco es más que correcta, así que llegamos a la parte final con "Esencia". En esta ocasión, musicalmente menos pesado, más ligero y con trozos de letras que se graban a fuego: "Muéstrame que aún puedo fracasar una vez más". ¿Qué es la “esencia” propia frente a las influencias ajenas? Y es que Adventus no nos habla de dragones, magos ni de luchas con espadas. Nos habla del día a día, de luchas internas y de seguir adelante, porque no queda otra. De estrategias de supervivencia frente a uno mismo y de mirarse en el espejo del propio corazón.
Alejado totalmente de aquellos ritmos más powermetaleros que hicieron conocido y marcaron el inicio del nombre de Ramil como uno de los teclistas más populares del país, nos encontramos una cantidad de arreglos y orquestaciones que son la base del sentimiento desprendido claramente por la base rítmica y protagonista de Nacho y Fernando, así como del ritmo crudísimo de las guitarras de Dani Arcos, quien recientemente ha abandonado la banda para ser reemplazado por José Garrido, compañero de Nacho en Arwen.
"¿Cuántas Lágrimas?" es el siguiente corte; pregunta retórica que funciona como núcleo del tema: contabilizar el dolor como forma de medir la experiencia y donde nos volvemos a encontrar en un corte más a un Ramón que es capaz de transmitir increíblemente ese sentimiento. Cortes progresivamente mayores nos hacen llegar al final del álbum con un sentimiento de alivio y de optimismo a largo plazo, algo tan necesario en estos días que nos ha tocado vivir.
Finalmente llega "Ser yo"; otro de mis temas favoritos donde el virtuosismo de la guitarra prácticamente recae en la mano derecha y en los complicados contrapuntos y contratiempos claramente marcados, que se clavan en el cerebro, con una letra de empoderamiento que prioriza la coherencia interna sobre la aceptación externa. Sencillamente un excelente corte, con un grito desgarrado de fondo que nos vuelve a hundir en el sentimiento de angustia y a erizar el vello una vez más. ¡Magistral!
Cerramos con una balada esperanzadora, "En Paz", a modo de tregua interna. No es un final feliz ingenuo, sino una paz ganada, una petición de permiso para descansar.
En un mundo inhóspito donde todo sucede rápido, aquí y ahora, regalarse el tiempo para escuchar un grito de dolor como es este disco es un valioso tesoro. Vamos a quedarnos, pues, con esa petición de permiso para descansar, mientras esperamos una nueva entrega del maestro Ramil, no sin antes, espero, poder disfrutar de esta nueva entrega en directo. Que así sea.
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