LGP - 17/05/2014 Music Hall (Barcelona)

El 17 de Mayo se abrían las puertas de la sala Music Hall en la ciudad condal para una ocasión especial. El motivo era disfrutar de una historia que, no por diferente, deja de tener sus raíces en aquellos Sangtraït que iluminaron a una generación de heavys catalanes. Tal vez por esto el evento apuntaba a una gran entrada, a un reencuentro con viejas sensaciones redondeado con la aparición en escena de Josep Maria Corominas “Coro”, guitarra solista de Sangtraït.
Pero LGP no es únicamente la herencia de esa gran banda, sino que comienza con aquel proyecto llamado Mistic (de la banda paralela Terratrèmol), e incluso con aquellos jóvenes que formaron Rockson a principios de los ochenta.
De esta manera, LGP presentaba su segundo LP “Sancta Sanctorum”, disco donde Quim Mandado se ha vuelto protagonista en las voces y en la composición, y ha permitido al guitarrista Joan Cardoner centrar todas sus energías en darle al grupo una orientación más heavy. Todo esto lo culmina Martín Rodríguez, un auténtico prodigio a la batería, con un estado de forma excelente si tenemos en cuenta su edad. No hace falta decir que el disco es muy recomendable.
Tras la Intro habitual, la banda comenzaba su actuación presentando hasta cuatro temas de su último disco. El tema Rockferatu sonó especialmente bien, y entonces se desató la locura con las primeras canciones de Sangtraït: la inesperada El museu del arbres morts y la mítica El guerrer. Acto seguido la banda volvió con sus temas, con un público mucho más enganchado. Es remarcable que, ante algún esporádico momento de fatiga por parte de Quin Mandado en las voces, Joan Cardoner le apoyaba demostrando la versatilidad y experiencia de la banda. Llegó el momento íntimo de la noche con Dibuixos en la boira seguido por la magia de Les creus vermelles, donde ya se notaba cierta expectación por ver a Josep Maria Corominas. Éste apareció entonces para tocar la pieza mítica Alè de mil cent, y aumentó considerablemente la potencia y contundencia de la banda y de su sonido. El concierto entraba en la recta final y LGP aprovechó para tocar el single de “Sancta Sanctorum” Lliures com l’alè del vent, y se demostró que tanto banda como público no sólo se habían movilizado para tocar y escuchar temas de Sangtraït. Un solo de Joan Cardoner encaraba el regreso al escenario de “Coro” para tocar otros dos himnos: Els señors de les pedres y El vol de l’home ocell.
Hay que tener en cuenta que la banda gana enteros con colaboraciones como las de “Coro”, y no sería extraño que no fuera la última. Por otra parte, se hace difícil de entender la baja asistencia, casi unas doscientas personas. Eso sí, la entrega del público fue increíble y se corearon tanto los temas de Sangtraït como los de LGP. Se creó una gran conexión entre banda y público gracias, en parte, a un sonido excelente. En conclusión, un concierto para la historia, seguramente con menos cantidad de gente de la esperada, pero emocionante. LGP está en el momento adecuado para dar un salto adelante y reclamar su verdadero lugar, el que se merecen tanto por trabajo como por historia.
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