Avalanch + Argion - 20/12/25 - Sala Mon (Madrid)

Cuando hace un año, en 2024, se presentó el adelanto de “Otra vida” perteneciente al recopilatorio de clásicos regrabados con la formación actual que tiene por título “30 aniversario”, la idea de que este disco contuviese alguna sorpresa se hacía más un deseo que una realidad.
Un concierto largamente esperado: Un poco de contexto.
Sin embargo, estalló entonces la sorpresa en forma de dueto, en el que José Pardial y Ramón Lage demostrarían los buenos mimbres y la química que ambos comparten. Ramón, que formó parte de la etapa más estable de la historia de la banda y cuya voz dejó huella en muchos de nosotros, se reencontró con Rionda en una reunión tan breve como simbólica, de la que Ramil sería parte fundamental. Nunca un café nos dio tanto. Un café que serviría entre otras cosas para dejar atrás todos los problemas y rencillas de antaño, reconciliarse y, con el consenso del resto de la banda, reverdecer viejos días junto a las ilusiones de sus seguidores más acérrimos. Una anécdota que a más de uno nos sacó una sonrisa y disparó nuestras expectativas.
Los días pasaron y se anunció que Ramón acompañaría a Avalanch, para dar el pistoletazo de salida a la gira en Vitoria un 18 de enero de 2025, y de ahí en adelante, formaría parte de la banda como un integrante más durante esta gira de 30 aniversario, al más puro estilo de Helloween en su etapa más reciente, pero únicamente con Ramón.
Lage se ha mantenido siempre fiel a esta gira hasta que la salud se lo ha permitido, pues en las últimas fechas no ha podido estar con la banda, para descansar y centrarse en su recuperación. Desde SatanArise deseamos que vuelva con más fuerza que nunca y completamente recuperado. La salud es lo primero.
La gira que hace un año marcaba con la colaboración con Ramón el inicio de algo más grande y especial, culminó el pasado 20 de diciembre, un año después en su paso por la capital que durante treinta años ha sido como la segunda casa para los asturianos.
El desembarco de Argion.
Para una noche tan especial contaban con la compañía de sus paisanos Argion, quienes aprovecharon la coyuntura de la mejor manera, levantando a un público entregado y que correspondió con creces.
En el aspecto musical, se empapan de la escuela asturiana y del metal patrio de finales de los 90 y primeros 2000 con reminiscencias de los mismos Avalanch, Warcry o Tierra Santa, pero con una vuelta de tuerca más actual y personal en su sonido.
La grandilocuencia y la épica se mezclan con la temática histórica, aderezada con estribillos pegadizos y coreables junto a una particular puesta en escena y una fuerza y entrega sobre el escenario que hizo las delicias de los asistentes. Argion son una de las bandas emergentes que más está creciendo, a pasos agigantados, y que sin duda aprovecharon el tiempo del que dispusieron.
Alguno de sus temas más destacados fueron “Un largo viaje” con la que dieron comienzo al concierto, “Águila de sangre”, “Mi héroe” o “Fuerza y honor”.
Avalanch y su tripulación para este 30 aniversario:
Me gustaría hablar acerca de la tripulación que forma el navío de Avalanch por sus 30 años. Su Capitán Rionda acostumbra a saber rodearse de una tripulación repleta de talento, energía y siempre dispuesta, y en esta ocasión no iba a ser menos.
Pese a llevar ya un tiempo en la banda, no había tenido la oportunidad de ver al bueno de Björn Mendizábal como nuevo jefe de máquinas. Un soplo de aire fresco y energías renovadas para un instrumento que domina perfectamente y que requiere de mucha coordinación para ser preciso, un amplio abanico de recursos en lo técnico, claridad de ideas para saber cómo llevar todo a cabo de la mejor manera, creatividad, sabiendo cuándo y dónde poner énfasis, además de mucha musicalidad acompañada de una pegada brutal. Ya ha hecho su pequeña gran aportación con este puñado de clásicos, pero estoy deseando ver lo que puede aportar a la esencia de Avalanch en los nuevos derroteros que tome la banda.
Si algo describe a la sección rítmica que forma con Nando Campos al bajo es su compenetración para con Bjorn y el resto de sus compañeros. Inunda el escenario de energía y muestra una gran capacidad de adaptación, siempre al servicio de lo que necesita la canción.
Llegamos al puesto que por alguna razón se somete a una presión constante por gran parte de los seguidores, tal vez por el historial de una banda que no muestra temor a los nuevos comienzos y a reinventarse continuamente. La voz en una banda es muy importante porque es la encargada de interpretar y transmitir el mensaje de las canciones, y conecten con el público.
José Pardial lleva ya tiempo haciendo gala de la presencia y versatilidad que atesora, y ha cumplido perfectamente con el periodo de adaptación. Es perfectamente capaz de llevarse a su terreno cualquier canción de cualquier etapa de la banda y salir airoso. La muestra está en el disco recopilatorio que acompaña a la celebración de esta gira, aunque hay que admitir que muchos de los temas que incluye los ha interpretado numerosas veces, y de ahí la comodidad y seguridad que transmite al margen de lo bien que trabaja su voz con un vibrato controlado, muy hard rockero con una técnica limpia y priorizando la melodía y una dicción clara.
En contraposición con Ramón, cuya voz es más intimista, Pardial es más teatral y operístico, - como es el caso de Isra Ramos -, aportando elegancia y musicalidad a temas clásicos como Xana, Lucero, Pelayo, Niño o Alas de cristal entre otros muchos de forma muy dinámica.
Es necesario recalcar que cantó con una laringitis que llevaba arrastrando algunas fechas. Pese a estar mermado, estuvo a la altura de las circunstancias.
Llega el turno de hablar de los más veteranos en la banda, y me gustaría comenzar por Manuel Ramil, para mí ha sido siempre un referente y fuente de inspiración desde sus inicios con Warcry.
Más allá de la capacidad técnica que sin duda atesora y que quizás pudo predominar en sus primeros años, es un músico que ha crecido enormemente en todos los aspectos y que toca como escribe; desde un punto más emocional y con cierta carga melancólica. Además, posee algo mucho más distintivo. Un sonido propio y fácilmente reconocible, algo que tienen los grandes teclistas. Una manera de tocar y de transmitir muy característica.
Se amolda perfectamente a lo que pide Alberto ya que ambos comparten un punto de vista muy similar, al sonido Avalanch, ya que lleva siendo seguidor de la banda desde sus inicios y lo tiene en cierto modo, interiorizado desde mucho antes de entrar en la banda, allá por 2017.
Por último, el capitán del barco: Alberto Rionda. El arquitecto del sonido Avalanch posee un curioso equilibrio entre la técnica clásica, la simplicidad en un sonido natural y orgánico, a la par de melódico. Tampoco es reticente a mostrarse contundente cuando la canción lo requiere y es extremadamente limpio en cuanto a ejecución.
No es un guitarrista que priorice el lucimiento de las guitarras en sus composiciones sobre todo lo demás. Tiene una visión más global de las canciones y busca que haya un equilibrio entre todos los instrumentos. Una visión más propia de un productor.
En el aspecto musical siempre ha bebido de músicos como Malmsteen en cuanto a velocidad y de Blackmore o Brian May en lo que a expresividad se refiere y ha cimentado su sonido entre compases irregulares, enfocándose en las melodías y buenas armonías.
La descarga: una tormenta casi perfecta.
Tras los minutos de rigor en los que Argion dejó el escenario y los técnicos iban reacondicionando y recolocando todos los instrumentos a lo largo del escenario de manera que los músicos estuvieran cómodos.
Avalanch dieron el pistoletazo de salida a su concierto de 30 aniversario con una proyección audiovisual conmemorativa, perteneciente al videoclip de la versión de 2025 de Mil Motivos, aprovechando los bonitos planos ubicados en Somiedo y su arie más cinematográfico. Dicha proyección marcó la aparición de la banda sobre el escenario.
Al tratarse de una gira tan especial, se ha optado por un protagonismo más repartido, siendo el inicio del concierto para temas como “Horizonte Eterno” y su mezcla bien balanceada entre el metal melódico con toques de AOR / Hard Rock, y otro medio tiempo con estructura progresiva en el que las teclas de Ramil cobran una mayor importancia. “El dilema de los dioses” es un tema muy trabajado en el que todos tienen su momento para brillar, y que funciona realmente bien en directo.
“Lilith” sonó esta vez en Castellano con unas letras que recuperan el estilo poético de Rionda. Mientras la versión original tenía otro enfoque, más oscuro y opresivo, en este caso, Pardial aporta melodía y dinamismo, en contraposición al enfoque más directo y visceral de Ramón, pasando de fragmentos más grandilocuentes y teatrales a otros más agresivos. Björn destaca también con momentos repletos de técnica y explosividad. Es un tema que recupera esa aura de power metal de sus primeros discos.
Llegados a este punto, con una sala repleta de un público entregado, me dispuse a finiquitar mi tiempo en un “foso improvisado” que resultó estar arriba, al fondo de la sala, con una perspectiva más panorámica. Bonita también, pero limitada por la distancia, me dispuse a moverme entre las escaleras que daban acceso a este lugar, y las escaleras que daban acceso al escenario en un lateral.
Estaba resultando una jornada dura, pero espero que las fotos hagan justicia en cierto modo. En cualquier caso siempre mostrar mi agradecimiento tanto al personal de Duque Producciones, así como a los propios Avalanch y Argión por su trato y las oportunidades que me brindaron.
“Delirios de Grandeza” y “Xana” fueron las representantes de no sólo uno de los discos más emblemáticos de Avalanch. Diría que es uno de los discos que define el metal español en lo que va de siglo, en el que, para mí fue el cénit de sus primeros años marcados por el Power Metal.
Ambos clásicos remozados con un sonido más contemporáneo en su versión del 30 aniversario. Estribillos memorables y repletos de emotividad que el público cantó a pleno pulmón. No importa el tiempo que pase, ni la etapa. Son temas que nunca fallan.
Volvemos a tiempos más recientes para revisitar ése discazo que es el Secreto con “La Flor en el hielo”, otro tema que se desarrolla con elegancia sobre la atmósfera melancólica que aporta Ramil a los teclados y los riffs de guitarra. Un medio tiempo contundente en su base rítmica y con un gran peso emocional en la voz de Pardial y en los solos de Alberto.
El siguiente tema habría supuesto la entrada de Ramón Lage, pero como todos sabíamos no ha podido asistir por problemas de salud en las últimas fechas de 2025 y lo que llevamos de 2026. No sería la única vez que tanto José como Alberto mostrarían palabras de apoyo y cariño para Ramón, ni sería la única vez que ese cariño y respeto se haría extensivo al público en forma de aplausos.
La época de Ramón se vio representada,- no sólo en éste bloque -, por temas inolvidables repletos de sensibilidad, musicalidad y épica como son “Lucero” y “Niño” de aquél inmortal “Los poetas han muerto”, la emocional y hard rockera “Hoy te he vuelto a recordar” del magnífico “Muerte y Vida”. También “Mil Motivos” sonaría como representación del infravalorado “El Ladrón de Sueños”, que atesora un buen puñado de grandes temas.
“Aún Respiro” sería la primera visita al disco “El Hijo Pródigo”, del que se han cumplido 20 años en 2025. Un disco en el que Alberto se permitió experimentar un poco más y cambiar de tercio con unas composiciones más directas y agresivas, como es el caso de “Aún Respiro”.
Es un tema que va creciendo en torno a la dinámica que crea entre los riffs de guitarra, rítmicos y secos, con el Groove y la precisión habitual de Björn tras los parches, perfectamente acompañados por el bajo de Nando y los arreglos modernos de Ramil; mientras que, a la voz, Pardial nos transmite fuerza y resiliencia, con un estribillo que suena más brillante y luminoso, en parte por sus características como cantante. Un tema que sigue sonando fresco dos décadas después.
Acto seguido sería el momento para disfrutar de un pequeño descanso… excepto para Björn, que nos regaló un solo de batería bien estructurado en el que predominó la musicalidad, el dinamismo y la participación con el público, dejándose empapar del sentir del mismo. Hizo ademán de todo un abanico de técnica, de cambios de ritmo con la pulcritud que lo caracteriza.
Éste fue uno de los momentos en los que traté de retratar de la forma más fiel posible la atmósfera que se respiraba en la sala, y particularmente la energía que transmite Björn en cada golpeo. Espero haber hecho justicia.
Alberto apareció en escena ahora, guitarra en mano y recordó nuevamente en su discurso a Ramón, que recogió por parte del público otra sonora ovación y deleitó a los presentes con la interpretación de “Santa Bárbara” a la guitarra en una interpretación sentida, con la que una vez más reafirmaron sus raíces asturianas.
“Otra Vida” fue la encargada de devolvernos a 2007, la época en la que Muerte y vida vio la luz, con una versión más técnica, luminosa y teatral que la original, pero que mantiene la carga emocional y la melancolía personificada en la voz de Ramón para la versión del 30 aniversario.
La última visita al Malefic Time, vendría de la mano de “Baal”, castellanizada. Pardial aportó la fuerza habitual con ciertas dosis de crudeza cuando el tema lo requiere. Un tema que por otro lado avanza con paso firme, que no rápido y evoca oscuridad con tintes progresivos.
De nuevo visitando “muerte y vida” una última vez con “Pies de barro”, en la que Pardial mostró su buen hacer respetando el aura de la original, con tintes más épicos, y con Björn en su salsa, dejando múltiples detalles técnicos y dándole un mayor dinamismo a la canción. A nivel personal es uno de los mejores bateristas que he visto últimamente.
“Alas de cristal” marcaría el comienzo de los bises en un concierto que se vio constantemente salpicado por los problemas de sonido. Dichos problemas se acentuaron cuando los primeros acordes de “Pelayo” comenzaron a sonar, sin éxito por un zumbido constante. Esto dio pie a la banda para dialogar con el público, de la mano de José, Alberto y Björn desembocó en un divertido intercambio de chistes hasta que los problemas técnicos remitieron y pudieron finalmente llevarla a cabo. A “Pelayo” la siguió la imprescindible “Torquemada”, con los teclados más reconocibles del power metal nacional, completando el círculo con “Llanto de un Héroe”.
De esta forma, con unos músicos arropados por el incesante coro de todos los presentes, pusieron el broche de oro a una noche que pintaba histórica y que lo fue en cuanto a capacidad de trabajo, actitud, emotividad y entrega, pese a verse levemente empañada por los constantes problemas de sonido. Cosas del directo sin duda, pero que no impidieron disfrutar de una banda que parece beber de la fuente de la eterna juventud.
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