Cryptopsy + 200 Stab Wounds + Inferi + Corpse Pile - 23/2/26 - Sala Wolf (Bcn)

El 10 de febrero la sala Wolf de Barcelona tembló con la brutal descarga del Death Metal en manos de Cryptopsy. Era una gira muy especial para homenajear las tres décadas de su legendario álbum “None So Vile”, el cual no solo sentó las bases de la banda, sino que redefinió el Death Metal con su técnica y velocidad más refinada. Un disco que merece presumir de haber marcado un antes y un después en el género. Por lo tanto, no hace falta insistir demasiado: un álbum atemporal que sigue sonando tan peligroso y hostil como en los 90.
No es de extrañar pues, que la promotora Madness Live colgase orgullosa en redes el sold out de la gira en España. Un éxito rotundo que confirma la tremenda ovación y fanatismo del público metalero ante tal celebración.
Lejos de venir solos, tres bandas estadounidenses se encargaron de preparar el terreno antes de la demolición final de los cabezas de cartel. Abrieron la ceremonia Corpse Pile con su brutal death metal sin concesiones. Les siguieron los veteranos Inferi con un enfoque muy brutal y melódico. Previo al plato fuerte, actuaron 200 Stab Wounds que, a pesar de su corto recorrido, vienen pisando fuerte con un sonido crudo y old school. Todo queda claro, pues: un cartel de lujo que dominó el escenario y convirtió una noche de un martes cualquiera en una auténtica masacre sonora.
Corpse Pile
Corpse Pile tomaron el relevo puntuales, aunque con una asistencia lejos del sold out. Eso sí, los fanáticos de las primeras filas ansiaban empezar el show y así se lo hicieron saber al grupo con alaridos eufóricos y las correspondientes manos cornutas.
El escenario, su tribuna y sus letras, la sentencia. Más allá de la brutalidad y su canónico slam death metal, Corpse Pile vino también a lanzarnos un mensaje político y combativo. El frontman Jason Frazier apuntaba directamente contra el capitalismo y las duras políticas del actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump. No solo fueron sus palabras sino que en canciones como “Genesis Of Suffering” nos envuelve ese carácter reivindicativo con especial énfasis a la precariedad y a la vulnerabilidad de la clase trabajadora.
A nivel sonoro, el grupo ataca directo con unos riffs pesados y unos bajos aún más contundentes gracias a la incorporación de elementos del beatdown hardcore. El resultado fue un directo visceral que descargaba aplastante e implacable. Tocaron en su totalidad sus EPs “In The Beginning…” (2025) y “Hardgore Deathmetal” (2024). A través de una setlist especialmente agresiva y unos integrantes orgullosos de la clase obrera, Corpse Pile fueron la banda que llevó el peso político de la noche y, sin duda, lograron conectar con la audiencia.
Inferi
La sala Wolf seguía llenándose, aunque todavía estaba lejos de estar abarrotada cuando llegó el turno de Inferi. Esta banda está empezando a destacar en el panorama del death metal por su característico equilibrio entre agresividad y sofisticación. Una setlist cargada de riffs afilados y cambios vertiginosos, que se ejecutaban con gran técnica, consiguieron ganarse al público desde el primer momento. Prueba de ello fueron algunas de sus canciones, como “The Rapture of Dead Light” o “Heaven Wespt”, en las que quedaba patente ese caos controlado sostenido por cambios constantes que nos mantuvieron en tensión durante todo su concierto.

Toda una sorpresa fue la gran actuación y performance de Stevie Boiser, quien, gracias a sus líricas y su carisma, logró animar y despertar incluso a los que se mantenían más alejados del escenario. Stevie se contorsionaba y nos sacaba constantemente la lengua con una sonrisa perversa mientras incitaba al público a responder con la misma locura. Varios mosh pits se formaron durante su show alimentados por la creciente energía e intensidad del grupo. Su paso por la sala dejó claro que su propuesta musical y escénica se traduce en una experiencia vibrante y dinámica, capaz de construir un puente entre tecnicismo y pura agresividad en directo.
200 Stab Wounds
Inferi le pasó el relevo a 200 Stab Wounds que, con su sonido old school y unos bajos increíblemente crudos, desataron por completo la furia del público. Empezaron con “Hands of Eternity”, la cual desembocó en un gran mosh pit y, como os podíais imaginar, no fue el único durante su actuación. Con tan solo dos álbumes, el grupo procedente de Cleveland diseñó su setlist sin compasión, provocando en todo momento el movimiento de cabezas hasta sus últimas canciones. “Drilling Your Head” y “Tow Rope Around the Throat” despertaron especialmente el movimiento. Una sala prácticamente llena junto al vaivén constante de cuellos, manos cornutas, patadas y empujones que convirtieron a la sala Wolf en un auténtico hervidero. En “Itty Bitty Pieces” el pulso marcado por el batería Owen Pooley mientras los riffs de Steve Buhl y Raymond MacDonald reforzaban una atmósfera densa y electrizante. Cada golpe de caja y cada mástil ardiendo consolidaban su rol en el death metal actual.

A lo largo de toda su actuación dejaron claro su puesto dentro de la gira, por un lado, su claro respeto y admiración por Cryptopsy, agradeciendo en todo momento la posibilidad de compartir escena y, por otro lado, su afilada actitud y su potente puesta en escena que, junto a esas voces harsh y riffs pesados, conseguían más y más adeptos en Barcelona.

Cryptopsy
Sudor, blast beats y una devoción absoluta por parte del público. De esta manera arrancó Cryptopsy. Todos oímos el ruido de unas campanas que anunciaban el tema “For Whom the Bells Tolls” de Metallica como introducción de los cabeza de cartel. Criptopsy se presentaba con una iluminación tenue, un tema canónico y el murmullo de los fanáticos. Había llegado la hora de celebrar el treinta aniversario de uno de los álbumes más emblemáticos del death metal, “None So Vile”.
El primer tema “Slit Your Guts”, el cual también es el primer track del álbum, sería el disparo que marcaría tremenda carrera. Los asistentes les respondían con mosh pits agresivos, pero controlados (aunque se avistaron varias zapatillas en el horizonte) y los canadienses no podían estar más contentos de ver esa recepción barcelonina. Totalmente entregados al death metal en “Dead Eyes Replete” cuyos graves de Matt McGachy y la salvaje precisión del batería, Flo Mounier, nos hizo saborear esa marca tan única del grupo. Un sonido innovador que el frontman McGachy traducía y plasmaba a la perfección. Él mismo reconoció lo afortunado que era al poder cantar y seguir dando vida a esas letras. Continuaron con canciones de “Non So Vile” como “Benedictine Convulsions”, “Phobophile” o “Crown of Horns” que fueron recibidas con energéticos mosh pits y muy divertidos crowd surfings, dando bastante trabajo a los de seguridad. La puesta en escena y la relación entre los integrantes durante el directo mostró el gran cariño y sincronización de la banda. El bajista Olivier Pinard, se movía al son de los compases con una rapidez y una seguridad increíbles que nos sorprendieron a todos.
Tan inmerso se encontraba que no se daba cuenta que el guitarrista Christian Donaldson se acercaba para rotar las posiciones, lo cual concluía con sonrisas y miradas cómplices. Acabaron con el último tema de su último álbum “An Insatiable Violence”, dejando muchas caras tristes o esperanzadas de que Cryptospy ofreciera alguna canción más, pero nada, era el final de tremendo espectáculo.
Destacar el gran trabajo como frontman por parte de Matt McGachy que aprovechaba entre tema y tema para dirigirse a la audiencia. Sus palabras reflejaban agradecimiento, entusiasmo, apoyo incondicional y, por supuesto, mucha devoción por el death metal. Interactuaba con los fanáticos cuando le era posible, ya fuera cogiéndoles las manos, con señas, miradas o, incluso, agarrando sus móviles para grabarles un eterno recuerdo.
En definitiva, una noche inolvidable para muchos de nosotros donde pudimos gozar y admirar a cuatro fantásticas bandas provenientes del otro lado de la charca. Barcelona pudo disfrutar de una noche plagada de brutalidad, virtuosismo, energía y muchísima técnica. Cada banda caló en el público de diferentes maneras; los riffs, mosh pits, crowd surfing y cabezas al ritmo fueron la prueba definitiva de su disfrute. Fue en un martes cualquiera que tuvimos la suerte de poder celebrar tres décadas de aniversario de “Non So Vile”.
Fue en un martes cualquiera que el culto del death metal cobró vida como pocas veces.
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