ASPHYX + ORTHODOXY + GOLGOTHA - 14/3/26 - Foment Martinenc (Bcn)

La lluvia que estuvo cayendo en la ciudad de Barcelona durante el pasado sábado 14 de marzo, ya presagiaba la oscuridad en la que nos íbamos a ver inmersos. ASPHYX llegaban a Barcelona de la mano de Manguales Extreme Metal Union para descargar su Death Metal de carácter clásico, con toques Doom. Para acabar de aderezar el ritual, ORTHODOXY y GOLGOTHA, quienes transformaron el Foment Martinenc en un templo de crudeza sonora donde el death y el doom se mezclaron con una intensidad aplastante. La presente cita formaba parte de las dos únicas fechas que los holandeses tenían previstas en España dentro de su gira de 2026, una breve incursión en la península organizada para repasar una trayectoria que ya supera las tres décadas dentro del metal extremo europeo.
ASPHYX sumerge Barcelona en la oscuridad
Pero antes de que el vendaval neerlandés tomara el escenario, la velada tenía que recorrer un camino de oscuridad progresiva. Los encargados de abrir la noche fueron ORTHODOXY, y desde el primer momento dejaron claro que su propuesta no busca agradar a todo el mundo. Su sonido, profundamente arraigado en el Black Metal más abrasivo, fue como abrir una grieta en el ambiente del Foment Martinenc. Las guitarras sonaban afiladas, casi rituales, mientras la banda tejía una atmósfera opresiva que parecía suspender el tiempo dentro de la sala. No hubo concesiones ni guiños accesibles: lo suyo fue una descarga cruda, hipnótica, de esas que obligan al público a entrar en su universo o quedarse fuera.
Abiertas las puertas del abismo de par en par, GOLGOTHA apareció sobre el escenario con la calma segura de quien lleva años defendiendo un sonido propio. Su Doom/Death de corte clásico se desplegó como una masa lenta y poderosa que envolvía cada rincón de la sala. Las guitarras graves y las estructuras densas crearon una sensación de gravedad musical, como si cada riff pesara varias toneladas. Del mismo modo, la combinación de voces entre María J. Lladó y Andrew Espinosa, daba empaque a las composiciones, aportándonos claroscuros. A partir de estos momentos, la sala iba ya caldeándose y llenándose, no hasta un ‘sold out’, pero con unos números muy pero que muy buenos.
Con todo, tocaba esperar un poquito más para que la maquinaria de guerra llamada ASPHYX entrara en combate. El cambio se demoró por algún que otro problemilla técnico y de modificación de material, tarimas y demás. Pero ver a esas cuatro leyendas encima del escenario bastó para que en unos segundos el murmullo del público se transformara en un rugido colectivo. Lo que vino después fue una auténtica demostración de Death Metal en estado puro.
Siguiendo el setlist de la banda, magistralmente fotografiado para la crónica, el concierto arrancaba con “The Quest of Absurdity”, introducción oscura que sirve como puerta de entrada a la devastación. Pero el retraso en el montaje hizo que la banda, sin pausa, nos bombardeara con “Vermin” y “It Came from the Skies”, dos ataques directos que dejaron claro que el grupo no estaba allí para dosificar la intensidad. Ya a esas alturas, las ovaciones comenzaron a inundar la sala. La verdad es que Martin van Drunen y los demás estaban flipando un poco con la acogida.
ASPHYX, con Van Drunen y su timbre rasgado y enfermizo, sigue sonando tan abrasivo como hace tres décadas, y su presencia escénica conectó inmediatamente con el público barcelonés. El bloque inicial continuó con “Molten Black Earth”, cuyo ritmo aplastante empezó a generar los primeros pogos, aunque no muy serios, de la noche, antes de que “Death the Brutal Way” cayera como un martillo neumático sobre la sala. ¡El venerable estaba disfrutando con cada riff! Para muestra un botón, uno de los momentos más intensos llegó con “Forgotten War”, donde la mezcla de velocidad y pesadez característica del grupo desató una respuesta inmediata en las primeras filas. Pero fue con “Deathhammer” con el tema que se nos volcó el corazón a todos, haciéndonos cabecear como locos.
A partir de ahí, ya estaba todo el pescado vendido. ASPHYX mantuvo un ritmo demoledor, repasando distintas etapas de su carrera alternando pasajes rápidos con secciones pesadas, casi doom, y machacándonos tema tras tema. Otro momento álgido fue “The Rack” cuyo riff resonó como un himno dentro del Foment Martinenc, con un público que lo recibió con una mezcla de respeto y furia. Pero el cierre tenía reservado un último golpe. “One more song? Do you want one more song?” Con “Last One on Earth”, uno de los temas más emblemáticos de su discografía, la banda puso el broche final a una actuación demoledora.
La pasada noche del sábado, no hubo artificios ni espectáculo innecesario, solo metal pesado, actitud y una banda que, más de treinta años después de su nacimiento, sigue sonando tan brutal y auténtica como siempre.
Pero tras la oscuridad llega la luz y cuando las luces volvieron a encenderse, el Foment Martinenc estaba cubierto de esa mezcla de sudor, cansancio y satisfacción que solo dejan las buenas noches de metal. Porque calor hacía en la sala. Eso os lo podemos asegurar. Desde estas líneas, destacar la gran labor que están haciendo desde Manguales Extreme Metal Union para traernos conciertos y festivales que, sabemos, no están pensados para el público metalero en general, pero que son tan necesarios para nuestra escena como esa agua de marzo que cayó antes de que Barcelona se sumiera en la oscuridad.
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