Dark Moor – 18/04/26 – La Sala (Madrid)

Para los verdaderos fans no hay ni límites, ni distancia, ni fronteras. O si no, que se lo digan a Dark Moor. La banda madrileña celebró el pasado sábado 18 de abril sus 25 años de trayectoria, en La Sala de Madrid. Pero entre los asistentes no sólo hubo público patrio de varios puntos del país, sino que también lograron congregar a personas de todo el globo. Países Bajos, México, Brasil, y hasta Australia.
Es complicado resumir un cuarto de siglo de carrera musical en una sola noche. Sin embargo, Dark Moor estuvieron a la altura. Enrik García (guitarra), Alfred Romero (voz), Dani Fernández (bajo) y Carlos Delgado (batería) embarcaron a los allí presentes en un viaje por los temas más destacados de su recorrido.
Desde su enérgico arranque con “The Dark Moor” hasta una bonita versión en acúsctico de “The Road Again”, pasando por la fuerza de “Mio Cid” y “First Lance Of Spain”, y versiones que ya son propias, como “Swan Lake”. Todo pareció un regalo para los oídos, de discos que sin duda han significado mucho para sus seguidores.
Como no podía ser de otra manera, el grupo contó con invitados especiales, a la altura de la ocasión. Por un lado, el popular teclista Javi Díez, que aportó su arte a las teclas como sólo él sabe. Por otro, el violinista Óscar Calvo, quien tuvo su mayor momento de lucimiento en “Ritual Fire Dance”. No fue la primera vez que el profesional de las cuerdas acompañaba a Dark Moor en directo.
Por último, pero no menos importante, la increíble soprano Mariana Otero. Con unos agudos líricos de otro planeta, la vocalista acompañó al grupo como corista, a dúo con Alfred y también como solista en “Maid Of Orleans”.
Desde la pista, la entrega por parte del público fue máxima en todo momento. Corearon y gritaron con ganas de que el concierto no terminase jamás. Alguno que otro hasta parecía entregar su propia alma a la banda.
La sección de bises tampoco se quedó atrás. Comenzó con la fuerza tenebrosa de “Living In A Nightmare”, siguió con la delicadeza de “Lovers” en versión acústica y terminó con su clásica y coreadísima versión de “La Canción del Pirata” para culminar la noche.
En todos los miembros de la banda, se notó la emoción al ver a toda una sala clamando su nombre. El concierto se hizo extraordinariamente corto, pero seguro que los fans más acérrimos lo recordarán durante mucho, mucho tiempo.
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