Rata Blanca – 23/05/26 – Sala Mamba! (Murcia)

La noche del 23 de mayo en la Sala Mamba! tuvo algo de viaje en el tiempo, al menos para mi. No uno melancólico ni acomodado en la nostalgia fácil, sino uno de esos viajes que recuerdan por qué determinadas bandas siguen ocupando un lugar privilegiado dentro de la historia del rock en castellano. Rata Blanca llegaba a Murcia celebrando los 35 años de Magos, Espadas y Rosas, y lo hacía con la sobriedad de quien sabe perfectamente el peso que tienen sus canciones en varias generaciones de seguidores.
Con algo de retraso sobre el horario previsto, a las 22:10 la banda apareció entre una ovación inmediata. Otra cosa no, pero la reacción del publico fue de sobresaliente durante toda la noche. No hizo falta demasiado para encender la sala. “Hijos de la tempestad” abrió la noche con actitud y dejó claro que Rata Blanca sigue entendiendo el escenario como un territorio natural. El grupo mostró una ejecución sólida, precisa y muy cómoda sobre las tablas.
Gran parte del protagonismo recayó, como era lógico, en el repertorio de Magos, Espadas y Rosas, disco fundamental para entender la expansión del heavy metal latinoamericano durante los noventa. Canciones como “Sólo para amarte”, “El beso de la bruja” o “Talismán” sonaron con esa mezcla de melodía y épica fantástica que siempre definió el universo de la banda. Walter Giardino volvió a demostrar por qué su forma de tocar marcó a toda una generación de guitarristas: solos limpios, velocidad medida y ese inconfundible aroma neoclásico que sigue siendo una de las señas de identidad del grupo.
Uno de los aspectos más destacables del concierto fue la conexión constante con el público. La Sala Mamba! respondió desde el primer minuto y terminó completamente entregada en clásicos como “Mujer amante”, probablemente el momento más coreado de toda la noche. También hubo espacio para cortes más directos y desenfadados como “Rock es rock!”, que aportó dinamismo a un repertorio cargado de momentos épicos. “Guerrero del arco iris” cerró el tramo principal del concierto dejando la sensación de que todavía quedaba energía para mucho más.
Y efectivamente, el encore terminó de redondear la noche. “El reino olvidado”, “Rock and Roll Hotel”, “Aún estás en mis sueños” y la imprescindible “La leyenda del hada y el mago” desataron el último estallido de una audiencia completamente entregada. El cierre fue exactamente lo que debía ser: grandilocuente, emotivo y fiel al espíritu clásico del heavy metal que Rata Blanca lleva defendiendo desde hace décadas.
Lo de Murcia fue mucho más que un ejercicio de nostalgia. Fue la confirmación de que algunas canciones sobreviven al paso del tiempo porque siguen transmitiendo exactamente lo mismo que cuando fueron escritas. Y Rata Blanca, treinta y cinco años después, todavía sabe cómo hacer que esa magia funcione sobre un escenario.
Mil gracias a Crom Fotografía de Dioses del Metal!
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