KISS Alive! 50 años de sangre, sudor y fuego


Y esa vidilla te venía desde el minuto uno, desde la primera nota de “Deuce”, precedida por la icónica introducción de J.R. Smalling —“You wanted the best, you got the best!”. Recuerdo cómo me quedaba atrapado en el salón, como si estuviera realmente en el concierto e incluso en el propio escenario. Como muchos otros, escuchamos primero los ‘Alive’ antes que los álbumes correspondientes en estudio. Pero más tarde, pudimos entender el porqué del éxito de este disco. Las canciones que en sus versiones de estudio parecían correctas, incluso frágiles, aquí se transformaban en himnos incendiarios. “Strutter”, “Firehouse” y “She” adquirían un peso nuevo, mientras “100,000 Years” se expandía hasta los doce minutos con un solo de batería de Peter Criss que convertía la pieza en un ritual de percusión. “Let Me Go, Rock ’N Roll” se convertía en una jam rugiente, como si la banda quisiera demostrar que todavía tenía gasolina para incendiar la noche entera, y cerraba el doble vinilo para dejarnos ganas de volverlo a escuchar. Magia pura y dura.




Jordy Stanley
11/09/2025
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